ASÍ ERA NUESTRO CAUDILLO


ASÍ ERA
NUESTRO CAUDILLO

Faustino Moreno Villalba nació en Carpio de Tajo (Toledo) en 1933. En su temprana juventud ingresó en el Seminario de Toledo, donde se ordenó sacerdote. Ejerció su ministerio en distintos pueblos de la diócesis de Toledo. En 1969 se estableció en Madrid y ejerció en la parroquia de Santa María la Blanca, y posteriormente en la de San Saturnino, de la cercana población de Alcorcón. Su apostolado preferido, según cuenta, ha sido con la juventud y los obreros, y a nivel general ha reparado en fomentar la vida eucarística entre sus feligreses.

Le ha gustado también indagar en los archivos parroquiales y averiguar la historia de sus antepasados, convencido de que esa historia serviría de estímulo para que vivieran su cristianismo en el presente con más generosidad y agrado. Ha escrito diversos libros, entre los que cabe destacar la “Historia de Alcorcón”, que no existía anteriormente, “Narraciones alcorconesas”, “Alcorcón poético”, “Nuestra Señora de los Remedios”… y posteriormente “Franco, héroe cristiano en la guerra”.

— Entre su intensa actividad se encuentra su dirección en la revista “Alcorcón Gráfico”. ¿qué intenta reflejar en sus páginas?

— El presente de Alcorcón, su evolución desde todos los aspectos. Quiero que sirva de acta mensual de la evolución histórica del pueblo. La revista es pluralista, ya que recoge todas las tendencias y opiniones que quieran manifestarse a través de sus páginas, aunque predomina la tendencia nacional. Por ello es evidente que no tenga ningún tipo de apoyo oficial.

— Centrándonos en su último libro, ¿por qué ha escrito “Franco, héroe cristiano en la guerra”?

— Me ha movido a escribirlo un sentimiento interior de tratar de hacer justicia a un hombre que creo se merece el agradecimiento de todos los españoles, incluido el de sus enemigos. En España, después de su muerte, se ha actuado respecto de él con conductas indignas. Así pues, y como acto de desagravio y reparación, he tratado de informarme e investigar sobre sus orígenes y trayectoria tanto en su vida particular como en la sociedad, descubriendo que ha sido tan ejemplar y tan digna de imitar que me siento orgulloso de haberlo descubierto y publicado.

— ¿Por qué el título “Franco, héroe cristiano…”?

— Porque trato de exponer cómo a través de su vida hasta el primero de abril de 1939, que discurrió primero en la guerra de África y luego con la española, brillaron sus virtudes cristianas junto con las cualidades del héroe en la guerra. Esas cualidades lo hacen, por ello, protagonista.

— ¿Qué relación tenía Franco con la Iglesia?

— La de un hijo con su madre. Lo mismo que fue un ejemplo de hijo natural para con su madre doña Pilar, así lo fue con la Iglesia.

— ¿Y la relación de la Iglesia para con él?

— En un principio y hasta el Concilio Vaticano II, la Iglesia estuvo de lleno con él, aprobó toda su legislación e incluso fue alabada, llegando Pío XII a declarar: “El Caudillo Francisco Franco es el hijo predilecto y el más querido por la Iglesia entre los jefes de Estado”. Después del Concilio, Franco está con toda la doctrina de él emanada, aunque lo sorprenden algunas corrientes que emergen.

Esto mismo también le ocurre a los obispos españoles. Hay que hacer notar que algunos prelados, como Tarancón, intentan hacer ver que ellos ya estaban en la vanguardia del postconcilio incluso antes de que éste se celebrara, cosa que no era cierta porque antes del Concilio estaba en la línea de Guerra Campos… Posteriormente a la muerte de Franco aparecieron sectores ingratos con su memoria. Hay que poner de relieve que dichos sectores son los menos comprometidos con el Evangelio. Es de notar que éstos pidieron incluso en una Asamblea conjunta celebrada en Madrid que la Iglesia pidiera perdón por su colaboración con Franco durante la guerra. Ahora se han aliado, casi inconscientemente, para postergarlo al olvido.

— ¿Le cae bien el calificativo de «Cruzada» a la guerra española?

— Según prelados eminentes y sabios religiosos le cae de lleno.

— ¿Qué entendía Franco por justicia social?

— La correcta y adecuada participación de todos los españoles en los frutos o bienes materiales y espirituales de España. Sus ideas de justicia social le venían de las Encíclicas y de la Falange.

— ¿Qué entendía por progreso?

— El conducir a España de ser la última potencia mundial a la novena, como así lo consiguió.

— El ciudadano ¿tomó conciencia de este progreso?

— Sí, pero los políticos actuales, con su demagogia, quieren dar a entender que este cambio sin Franco también se hubiese producido.

— ¿Se puede hablar de Franco héroe cristiano en la paz?

— Este título es un proyecto para un próximo libro, porque él dio a España la era más larga de paz y prosperidad, y lo consiguió brillando por sus virtudes cristianas tanto en sus relaciones para con todos los españoles como en sus relaciones con el extranjero.
Tomado de http://elblogdecabildo.blogspot.com/